miércoles, 29 de agosto de 2012

la aldea


De Madrid al suroeste parte la carretera que conduce a Alcorcón. Innumerables puentes y pistas de tierra alrededor de la carretera llena de camiones. Ya hice ese camino antes. Árboles. Grandes plátanos dan sombra en la entrada de la aldea, a medio camino.

El palacio guarecido por viejos edificios y otros nuevos. La calle de los santos incestuosos, José y María. Hay quien dice que santo se nace, estos debieron hacerse, sino no entiendo el porqué la voz me dice lo que son y recalca su situación. Santos.

El palacio lleno de ornato. Hay una calle con la biblioteca a la que llegaba en bici desde el pueblo vecino. Abre sus puertas. Patio decorado. No entro. No puedo desviarme de la ruta que lleva a la Gran Vía. Graffiti por todos lados, en las alturas. Colores de la calle que me recuerdan a Nueva York. Ruido de coches. Esa calle lleva al barrio alto de la montaña. Pobreza. Pero eso no lo veré hoy, sin embargo sé por dónde pasa el tren que va a la costa y dónde el teleférico que nunca tomé.

La calle se conecta con la ciudad. Eterna sucesión de calles y plazas. Edificios llenos de espacio aéreo ocupado.

Voy en bici. El camino lo he repetido, ida y vuelta muchas veces. Hoy hay luz. No sol.

Las nubes de otras veces han desaparecido.

Mar inundado de mediodía camino a Mijas. Acantilados. Sol y calor. Pinos.

Mezcladas vivencias. Siempre me gustó esa aldea. Punto de inflexión. Punto de paz. Me gusta ese lugar. Desde la avenida de Leganés, obras detrás. Descampado sombrío que me acerca a través del río y las chabolas a la carretera de Madrid. En medio, la aldea, sombría de árboles mayores, sólo refleja la paz ansiada.

¿Porqué se repite este lugar? ¿Qué magia tiene.?

La ciudad infinita no siempre será Madrid. Mezclas. Sumas.

Tras la curva rodeada de árboles se ve el mar a mediodía. Sol y calor. Espacio de alegría vital de otros tiempos más amables. Qué grato encuentro el de la tierra y el mar.

Intento comprender el porqué de los santos. Nunca existió esa calle, ni esos edificios. Siempre entré por otro lado. Una pista de tierra llegaba a la aldea desde la autopista llena de puentes. Espacio de tranquilidad. Biblioteca de conversaciones relajadas que te incitaban a quedarte.

El palacio siempre estuvo allí, siempre abandonado, siempre majestuoso.

Ruido de fondo. El despertador vuelve a sonar.

martes, 28 de agosto de 2012

a ti


¡Locura!

Zarzas hirientes de palabras no pronunciadas. Diálogos no encontrados que separan las almas. Peticiones de perdón ahogadas en auto-vanidades confusas. Escudos de sentimientos heridos y no te quiero hablar porque tú no me hablas.

Laberintos de excusas que llevan sólo al abismo de la incertidumbre. No digo porque no dices. No digas que no digo porque no digo lo que tú no dices. Siete verdades y siete mentiras. Valor cero absoluto y callados estamos más guapos…

Qué terrible silencio de amores escondidos en nuestras mentes.

Llámame por mi nombre. Yo no soy capaz de llamarte por el tuyo.

Automatismos de destrucción insertos en espirales, forman bucles y ondas expansivas. Silencios frustrados de amistad.

Una palabra te exijo y no quiero pedírtela ni por favor. Vueltas sobre mí y sobre ti. Error gramatical. Error geométrico. Error mutuo. Y, la excusa, error individual, aunque compartido.

sábado, 25 de agosto de 2012

corazón coraza



De nuevo la niebla viene sobre nosotros. Una espesa estela de derroche destructivo que arrasa a su paso todo cuanto ve. Nube blanca de fatal muerte sale sin cesar de todas aquellas fábricas donde los sueños entran para no salir. Futuros perdidos por un presente que aniquila todo a su paso feroz. Violencia desmedida. Muerte blanca como espuma de mar saturada de polución.

La ola tóxica viene hacia mi ventana. Sólo mirar cabe. Contemplar el fin tiene algo de paradigmático. Catástrofe concebida. La catástrofe pierde su propia noción y su propia memoria.

La nube convertida en ola blanca mortal, tsunami de químicos concentrados que devora y arrastra todo a su paso. No más queda. No habrá recuerdo de su paso porque toda la capacidad de recordar también se habrá arrasado junto con las personas que podrían recordar.

Tras mi ventana la veo venir repleta de camiones entre las calles grises sobre fondo gris.

Sin poder más que mirar.

Preparado estoy para la operación. Ya tengo conectados los tubos que atraviesan los pezones de mi pecho para ese trasplante de corazón muerto que sólo puede mirar.

Qué rápida llega la destrucción. Calles grises. Nubes de tóxicos. ¡Cerrad todas las ventanas! ¡Que no entre la nube que todo atraviesa, la ola que todo arrasa!

No hay más que hacer. La sala del hospital está llena de enfermos grises que llegaban de ese avión tan grande. Los recuerdo a todos. Fue antes de todo esto. En otro sueño tal vez. Hospitales amarillentos de dolor. Camas sacrificadas junto a sus moradores. Olor a muerte y yodo. No tenía sentido la ola allí. ¿Porqué estallan las fábricas de química mortal? Ya era suficiente con las búsquedas en el barrio alto de la ciudad. También los llanos se envenenan y el hospital no podrá más.

Todos los estudiantes están encerrados para no ver más allá de lo que leen. Construcción dramática en un bello entorno. No sé si se habrá contaminado ya. ¿Hasta dónde llegará la ola de nubes?

Salas y salas del hospital y del colegio. Vacías y llenas de muerte. Dramático resultado de una búsqueda errada.

Me pierdo de rumbo y llego desde la estación del alto barrio. Qué bonito es esto. Y a pesar el cielo ya es gris. Estrechas las calles llegan a la corniche sobre el parque y, al fondo, las fábricas que me llegan cuando tengo que ir a operarme. No podré correr y, sin embargo ya no puedo correr. Drama.

La niña oculta al final de las escaleras en el ático de la alta casa de tres plantas de fachada puntiaguda y azulada junto a la arbolada y empinada plaza tan lejos de la estación del alto barrio como al final de su calle larga que queda ya tan lejos de las fábricas y escondida aun así para que no le llegue. Y no nos dimos cuenta cuando fuimos a buscarla en su torre de marfil. No supimos entender lo que nos decían las señales.

Cables en mi pecho y sólo miro por la ventana los camiones tumbarse por la fuerza de esa nube-ola blanca de muerte.

No paran de salir. Cielo gris sobre calle gris. Tan oscuro el colegio que no veíamos más de la clase iluminada. Reducido espacio sin vistas pero con luz. Quédate tranquilo. En tu sitio nada te afecta. Mentira. Falsa ilusión.

Explosiones de humo blanco y mis pezones entubados y ahora recuerdo esas escaleras del colegio en mármol tan grandes como inútiles. No corras.

Calles casi vacías y yo le digo algo habrá que hacer. Nunca responde. Sólo sigue su curso. Mi curso. Nunca he sabido si iba yo o éramos más. Sensaciones de grupo que refuerzan la idea de que no pasa nada. Qué dolor tan terrible en el avión. ¿Allí fue donde caímos enfermos?

Hospitales y universidades después de eso. Muerte y dudas sólo. Y esa niña en lo alto de la escalera. Tan lejos en su torre de marfil. ¿Cómo lo sabía?

Calles de asfalto gris y cielo gris. Carreras en la ciudad que no se acaba. Cuán grande es.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

piranesi construido


Piranesi construido, Javier Sarti, Ed. Algaida, 2010, 229 pp., 11€


Este autor valenciano de cincuenta y seis primaveras, se re-demuestra en esta obra como uno de los grandes artífices de la palabra. Es autor de La memoria inútil (Espasa, 2000), El estruendo (Espasa Calpe, 2002) y Blanca y Viernes (Anaya, 2007). Crítico austero de la sociedad actual, en Piranesi construido nos introduce en la sociedad atemporal actual mediante 11 capítulos que describen el proceso emocional de las gentes que la conforman.

El espacio y el tiempo en que se basan no describe de ninguna manera ningún tiempo ni ningún espacio, basándose no obstante en ellos para crear, mediante el uso de una fantasía construida, el sueño de un ilustrado arquitecto que se convierte en el sustento corporal de la obra.

El tiempo, o tiempos, de desarrollo transcurre en tres etapas y dos situaciones, un después que recuerda, un durante en que se desarrolla y un después, de nuevo, en que se concluye, siendo las situaciones los espacios principales de acción. Fuera y dentro.

Los dos efectivos protagonistas de esta obra son, en realidad ,todas las personas, si bien Javier Sarti acude a un personaje central como reflejo de la idea de negación de lo que es el mundo, actual o no, a través de sus ideas acerca de la imaginación, la imagen, la hipocresía y la consecuencia trágica de la vida, y a otro personaje, digamos instigador, como espejo de la sociedad conformista, auto-suficiente y cínica si nos damos cuenta. 

Son estos dos personajes, los que como decíamos antes, los que representan a todas las personas, al ser estas meros caracteres constituidos.

Destaca en el personaje primero, que es a su vez el que consigue marcar el espacio y marcar los tiempos, la insospechada audacia de una persona que, sabiendo qué significa para él la vida, se lanza a vivirla en la única seguridad de la comprensión con otra persona igual a él, referida aquí su pareja, como nexo entre su mundo que requiere el cumplimiento de una idea como fin último de su vida. Vive a pesar suyo el resultado de nuestra red social y solicita la soberana conciencia que todos poseemos para que nos demos cuenta de qué hemos creado.

Es a través del espacio que él construye (espacio inventado ingeniosamente a mediados del s XVIII por Piranesi y conocido como Las Cárceles; p. 66), como demuestra su fuerza de Ser humano libre de las tildes sociales en que se basa el argumento de vida del segundo personaje, quien se refugia en convencionalismos de amor y dadivosidad extranjeros al desarrollo funcional del ser humano. 

Es este segundo personaje, el eje, no del pensamiento como era el primero, sino de la acción catapultadora, capaz, como el efecto de la mariposa, de destruir aquello que se proponga en base a unos criterios útiles.

En la conclusión de la obra vemos el momento en el que el durante y el posterior después están a punto de unirse, es aquí donde el autor plasma algunas ideas centrales. 

En primer lugar, el personaje central describe los pilares que basan la negación de todo lo que hemos creado, no por nihilismo, sino por renuncia de aquello que ya no debiera ser posible; cito: "¿Comprende ahora por qué nunca tuvimos hijos? ¿Comprende ahora que no quisiéramos cometer semejante vileza? (...) el que diseñó ese espanto puso en sus criaturas un deseo innato de reproducirse, y así estableció una cadena sin fin de víctimas. Y puso también en ellas otro deseo innato: el de seguir viviendo, para que les resultara más difícil escapar del tormento." (p. 164)

En segundo término, es el personaje accionador el que, dígolo, replica la actitud del primero, tachando de locura aquello que se revela contra lo establecido y conveniente, contra lo útil que representa él mismo en su vida.

Es en este segundo punto donde se nos manifiesta la torpeza social del atrevimiento y la desvergüenza, hecho este, culminado con maestría, permítaseme decirlo, en el último capítulo, ridente escenario de la vida misma.

No puedo sino recomendar la lectura de este libro, sencillo de comprender aunque no tanto de aplicar, y que bien podría levantar callos en las frentes de algunos.


viernes, 18 de junio de 2010

el giro

Un giro, un cambio de rumbo. La redirección que requería. El coste de oportunidad que aplico. El impulso que tiene que salir y el camino que quiero explorar.

Un paso adelante. Un paso atrás. Un paso. Y punto.

El cierre de la empresa le motivó el cerebro devolviéndole la locura que perdió en pro de una cordura asentada pero ingratamente satisfecha. Decidió seguir para precipitarse, como siempre anclado en un temor pero que esta vez pretendía ir a más.

Se había sentido tanto tiempo parte insignificante de su entramado que ya no recordaba que entró con el fin de crecer y que, finalmente, sólo había llegado tarde al trabajo.

Se arriesgaría, se dijo. Tira hacia el oeste, al ocaso de tu red, que detrás está el amanecer y los cambios siempre te gustaron.

Debía cambiar, se lo pedía su cuerpo repleto de nudos, en los músculos y en la garganta y en el estómago pensando que lo peor le podía llegar y que no saldría nunca de allí. Saldría, tarde o temprano pero, esta vez, sería él el que exigiese sus condiciones, que tiempo de retroceder habría. O eso esperaba.

Sin más pensar se lanzó en vértigo pero sabiendo que al fondo encontraría las plumas que, mientras, había lanzado.

miércoles, 5 de mayo de 2010

tú

Risas y abrazos entre desconocidos surgidos de nuestro encuentro en un vagón de tren. El perfil de tus labios provocadores que no disimulan la sonrisa de tus ojos. Y el carisma de tu voz susurrando en mi oído cariño. No se me olvida, no se me puede olvidar. Ya lo dijeron ellas, hay personas que pasan por tu vida, y aunque se vayan ya se han quedado. No podré olvidarte.

Eres lo que esperaba.

El prestidigitador me dijo que no buscase esa isla, que no encontraría lo que buscaba. Tiene razón, mi isla está aquí, mi isla eres tú. But only trhought you. Cuerpo que desea ser besado, cuerpo que deseo besar. Y tus ojos. Y tu boca. ¿Cómo no te voy a mirar si aún teniéndote delante no puedo dejar de pensar en ti?

Recorro tu piel y tu tacto me permite ir más allá, ir al Dorado. Me excitas y sonríes como quien no ha perdido la ilusión, con la emoción del descubrimiento, de nuestro descubrimiento. Me gustas y te gusto. Feliz carta astral que conectó dos estrellas en un mismo plano, una brillando por la otra, la otra calentando por y para ti, para que no pases frío, porque estás ahí y me das luz y yo no quiero que pases frío, no quiero que no estés. No puedo no verte, y ahora no estás aquí y por eso te escribo, porque no puedo esperar a mañana cuando te vea para verte, porque quiero verte ahora, y estas palabras me recuerdan a ti.

Tú que apareciste. Tú que quiero que te quedes. Yo del espejo que te dejas ver, but only trhought you, porque eres la luz que alumbra el mundo, eres como un sol que reverdece todo aquello que alguna vez sembré. Tú. Te ríes con la primera risa, con la que viene después del llanto y dice que todo es posible, que sí existes. Sol que comienza el pentagrama y tu voz que es la música que me dice cariño.

Y claro que te dormiré y te despertaré, con besos. Para que los días sean tan suaves que no nos duelan las horas lejos el uno del otro. Porque quiero, porque esas palabras quieren ser dichas de nuevo por mis labios, porque siento que ya las siento, porque no hay otra manera contigo, porque tú.