jueves, 25 de abril de 2013
miércoles, 26 de diciembre de 2012
paisajes de málaga
Se encuentra
el mar en todos lados. Atrás, en el frente, por encima y por debajo. Es por
causa de esta mole de piedra amarilla que aparece en la playa como barco varado
propio de otra época, de todas las épocas. Su curvatura repite en un eco el
continuo crujido de las olas en la orilla, sumando así los sonidos con los
sonidos, del mar a la roca, de la roca al mar. Superpuestos. Poseídos por la
gratitud de lo hermoso. Luego, luego, luego.
Luego sólo
quedan los pequeños guijarros que se escabullen con la resaca y son como
intermedios, como los silencios de una melodía, importantes. Luego, luego,
luego.
Luego, otra
vez el rugido del mar.
La belleza
queda aquí traducida en un rayo de sol de mediodía sobre el mar y en el canto
del mar.
El agua está
fría, sin embargo es tan azul que resulta imposible no querer estar envuelto
por ella, no querer, al menos por un instante, ser ella. Formar un todo con
ella y producir música mientras el sol brilla.
Una roca, como
un barco, encallada en la arena de una playa que no deja de sonar y el sol
brillando contra las olas dueñas del sonido. ¡Eh aquí la grandeza del mundo!
viernes, 9 de noviembre de 2012
polen
Lloverán
gotas de polen por la ciudad dejada. No caben más dominios en su seno. Harta
está de ciudad. Más publicidad le habían hecho y por ello más sola se siente
hoy que será mañana.
No
habrá espacio para tanto polen que vuela llenando rincones. Reinos nuevos que
no dan abasto de tanta pesadez que sucumbe a sí misma.
¡Basta!
¡Digo basta!
Y sigue
la retahíla de experiencias que no suman nada más que números uno tras otro.
Único infinito que espera el mundo que está harto de tanto polen.
Fuiste
primavera pensando en florecer, no siendo hoy más que mañana, una capa de
pesadez y ciudad desalojada. Llena de sí misma. Sucia y llena de vaciedad.
¿A dónde
vas por caminos que están trazados? No hay futuro en tu mañana cubierto de
frutos podridos.
Salía
ella de casa para encontrarse con un todo infinito que le enseñó que no tendría
nada, puesto que lo quería todo.
Vivir
para morir. Ya lo había escuchado antes. Falta de cortesía imaginativa que no
le dejaba ver de dónde salía tanto polen.
No
parará. La ciudad es grande. Como un infinito de calles, ventanas y pasillos
que no miran ni conducen a ninguna parte. No hay condenas ni salvas. Frío
silencio envuelve una prohibida satisfacción.
Silencio
blanco de polen.
Sueños.
Pesadillas.
No
habrá más que ciudad.
Infinito
de luces y sombras artificiales. Risas estereofónicas huecas de corredores
vacíos. Y no habrá nadie allí. No se crean para eso las ciudades.
Ciudad
infectada de primavera sin futuro. Ruin perspectiva de fracaso colectivo.
Espejos
rotos sin reflejo cargados de infinito. No sabrá dónde ir. Ni tan siquiera
porqué. No habrá más camino que el que cree.
Infinito
enlazado en infinito. Dadle un multiplicador cero.
Descubre
con terror que no hay nada. Que todo está. Continua y perpetuamente todo está.
Todo es. Ve la cadencia del sinsentido
del infinito lleno de números, donde su mente inexperta no puede llegar. Donde
no quiere estar. Publicidad engañosa de infinitos cercanos. No habrá ciudad
para tanta duda de infinito.
No
quiere más polen. Harta está de tanto correr. La primavera no se irá. El futuro
es ahora. No nos queda ni la espera.
No
puedo salir de aquí. Odio esta fantasía de infinito que no me deja avanzar. No
quiero futuro. Quiero que me devuelvan mi presente. Harta vivo de tanto polen
que ciega mis entrañas. Me sucumbe la vida de pensar en infinitos que no pedí.
No
recuerdo como fui. Ni siquiera porqué lo fui.
Construcciones
exponenciales de barbaries de polen. Primavera que me ahoga. No me dejan salir de mí.
Supervivencia
basada en infinito constante. Publicidad de mí misma. Utopía no construida. Me
desgarro las entrañas pensando que no deberá ser así. Tan sólo me hago heridas.
Crezco
sin compás como crecen los vertederos de falsas primaveras. Utopías, dicen, de
verdades erradas.
Ciudad
exiliada de sí misma. Fuiste y serás. Infinito de nada no vacío de polen que
llenará tus cloacas de perdición y putrefacta primavera.
Sueño
por no querer vivir más. Sueño que llena mi vacío existencial. Sin sentido de
futuro. Me obligan a vivirlo ahora.
Almas
entrelazadas de pánico de vivir.
sábado, 27 de octubre de 2012
perdiendo el norte
¡Tierra a la vista! -cantan las sirenas-.
¡Capitán!, vemos tierra, ¡nos ha llegado a nuestros oídos!
Y así, sin cuestiones, conquistamos nuestro mundo.
Oídos abiertos a dulces audiciones. Embriagados de parques temáticos. Sus gritos de sirena nos taponan el entendimiento. ¡Son molinos, Sancho!
Los colores de la falsa alegría ocultan la ruina de la sociedad. Barcos en una botella de güisqui. Colores temporales cubren el espacio de viaje. Utopía apagada.
Espacio público. Espacio privado.
Común. Ajeno.
¡Capitán!, ¿gritamos tierra a la vista?, las sirenas la anuncian.
Sociedad decadente, sociedad ruinosa. Sociedad cubierta por lonas de colores y encerrada en una botella. Bebed para olvidar. ¡Perded el norte!
¡Capitán!, vemos tierra, ¡nos ha llegado a nuestros oídos!
Y así, sin cuestiones, conquistamos nuestro mundo.
Oídos abiertos a dulces audiciones. Embriagados de parques temáticos. Sus gritos de sirena nos taponan el entendimiento. ¡Son molinos, Sancho!
Los colores de la falsa alegría ocultan la ruina de la sociedad. Barcos en una botella de güisqui. Colores temporales cubren el espacio de viaje. Utopía apagada.
Espacio público. Espacio privado.
Común. Ajeno.
¡Capitán!, ¿gritamos tierra a la vista?, las sirenas la anuncian.
Sociedad decadente, sociedad ruinosa. Sociedad cubierta por lonas de colores y encerrada en una botella. Bebed para olvidar. ¡Perded el norte!
martes, 23 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
repite
Su historia le marca más. Pide más. Él es
más y no lo sabe. O sí.
¿Qué es más importante?
No se responde.
Tiene tantas ciudades. Tantos mundos que
le da igual crear más. Ya no puede salir. Llega un momento en que no quiere
salir. Come más. Devora más. Crea redes de araña con aquello que come.
Un espacio híper-cúbico, repetitivo. El
hombre corre. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y pasa a
su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y
pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un
cigarro y pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene la sensación de que
encerrado tiene sed, que quiere fumar. Consciente en una híper-realidad
repetida se vuelve repetidamente consciente de que tiene sed y de que quiere
fumar. Fuma. Piensa que si es capaz de repetir su realidad continuamente podrá
fumar y siempre tendrá la misma sed, no más. Fuma. Repetidamente encerrado fuma
avanzando en su realidad, rompiendo su eje, avanza en una realidad que repite
sabiendo que fumar no le va a dar más sed de la que tiene. Fuma.
Su consciencia repetida alcanza un nuevo
pensamiento. Fuma en tantas realidades repetidas al tiempo que nota cómo ha
roto su eje primordial y ha creado una nueva realidad a partir del eje de realidad inicial. Usando la
continua repetición ha creado un nuevo eje. Ya no tiene marcha atrás. Fuma
tantas veces en realidades distintas repetidas que ahora la ha hecho vía única
y tiene más sed. Se da cuenta de nuevo de que es un hombre que corre, encerrado
y tiene cada vez más sed, no pudiendo dejar ya de fumar.
sábado, 8 de septiembre de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
la aldea
De Madrid
al suroeste parte la carretera que conduce a Alcorcón. Innumerables puentes y
pistas de tierra alrededor de la carretera llena de camiones. Ya hice ese
camino antes. Árboles. Grandes plátanos dan sombra en la entrada de la aldea, a
medio camino.
El palacio
guarecido por viejos edificios y otros nuevos. La calle de los santos
incestuosos, José y María. Hay quien dice que santo se nace, estos debieron
hacerse, sino no entiendo el porqué la voz me dice lo que son y recalca su
situación. Santos.
El palacio
lleno de ornato. Hay una calle con la biblioteca a la que llegaba en bici desde
el pueblo vecino. Abre sus puertas. Patio decorado. No entro. No puedo desviarme
de la ruta que lleva a la Gran Vía. Graffiti por todos lados, en las alturas. Colores
de la calle que me recuerdan a Nueva York. Ruido de coches. Esa calle lleva al barrio alto de la montaña. Pobreza. Pero eso no lo veré hoy, sin embargo sé por dónde pasa el tren que va a la costa y dónde el teleférico que nunca tomé.
La calle
se conecta con la ciudad. Eterna sucesión de calles y plazas. Edificios llenos
de espacio aéreo ocupado.
Voy en
bici. El camino lo he repetido, ida y vuelta muchas veces. Hoy hay luz. No sol.
Las nubes
de otras veces han desaparecido.
Mar inundado
de mediodía camino a Mijas. Acantilados. Sol y calor. Pinos.
Mezcladas
vivencias. Siempre me gustó esa aldea. Punto de inflexión. Punto de paz. Me gusta
ese lugar. Desde la avenida de Leganés, obras detrás. Descampado sombrío que me
acerca a través del río y las chabolas a la carretera de Madrid. En medio, la
aldea, sombría de árboles mayores, sólo refleja la paz ansiada.
¿Porqué se
repite este lugar? ¿Qué magia tiene.?
La ciudad
infinita no siempre será Madrid. Mezclas. Sumas.
Tras la
curva rodeada de árboles se ve el mar a mediodía. Sol y calor. Espacio de
alegría vital de otros tiempos más amables. Qué grato encuentro el de la tierra
y el mar.
Intento
comprender el porqué de los santos. Nunca existió esa calle, ni esos edificios.
Siempre entré por otro lado. Una pista de tierra llegaba a la aldea desde la
autopista llena de puentes. Espacio de tranquilidad. Biblioteca de
conversaciones relajadas que te incitaban a quedarte.
El palacio
siempre estuvo allí, siempre abandonado, siempre majestuoso.
Ruido de
fondo. El despertador vuelve a sonar.
martes, 28 de agosto de 2012
a ti
¡Locura!
Zarzas hirientes
de palabras no pronunciadas. Diálogos no encontrados que separan las almas. Peticiones
de perdón ahogadas en auto-vanidades confusas. Escudos de sentimientos heridos
y no te quiero hablar porque tú no me hablas.
Laberintos
de excusas que llevan sólo al abismo de la incertidumbre. No digo porque no
dices. No digas que no digo porque no digo lo que tú no dices. Siete verdades y
siete mentiras. Valor cero absoluto y callados estamos más guapos…
Qué terrible
silencio de amores escondidos en nuestras mentes.
Llámame
por mi nombre. Yo no soy capaz de llamarte por el tuyo.
Automatismos
de destrucción insertos en espirales, forman bucles y ondas expansivas. Silencios
frustrados de amistad.
Una palabra
te exijo y no quiero pedírtela ni por favor. Vueltas sobre mí y sobre ti. Error
gramatical. Error geométrico. Error mutuo. Y, la excusa, error individual, aunque compartido.
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