miércoles, 26 de diciembre de 2012

paisajes de málaga


Se encuentra el mar en todos lados. Atrás, en el frente, por encima y por debajo. Es por causa de esta mole de piedra amarilla que aparece en la playa como barco varado propio de otra época, de todas las épocas. Su curvatura repite en un eco el continuo crujido de las olas en la orilla, sumando así los sonidos con los sonidos, del mar a la roca, de la roca al mar. Superpuestos. Poseídos por la gratitud de lo hermoso. Luego, luego, luego.

Luego sólo quedan los pequeños guijarros que se escabullen con la resaca y son como intermedios, como los silencios de una melodía, importantes. Luego, luego, luego.

Luego, otra vez el rugido del mar.

La belleza queda aquí traducida en un rayo de sol de mediodía sobre el mar y en el canto del mar.

El agua está fría, sin embargo es tan azul que resulta imposible no querer estar envuelto por ella, no querer, al menos por un instante, ser ella. Formar un todo con ella y producir música mientras el sol brilla.

Una roca, como un barco, encallada en la arena de una playa que no deja de sonar y el sol brillando contra las olas dueñas del sonido. ¡Eh aquí la grandeza del mundo!

viernes, 9 de noviembre de 2012

polen


Lloverán gotas de polen por la ciudad dejada. No caben más dominios en su seno. Harta está de ciudad. Más publicidad le habían hecho y por ello más sola se siente hoy que será mañana.

No habrá espacio para tanto polen que vuela llenando rincones. Reinos nuevos que no dan abasto de tanta pesadez que sucumbe a sí misma.

¡Basta! ¡Digo basta!

Y sigue la retahíla de experiencias que no suman nada más que números uno tras otro. Único infinito que espera el mundo que está harto de tanto polen.

Fuiste primavera pensando en florecer, no siendo hoy más que mañana, una capa de pesadez y ciudad desalojada. Llena de sí misma. Sucia y llena de vaciedad.

¿A dónde vas por caminos que están trazados? No hay futuro en tu mañana cubierto de frutos podridos.

Salía ella de casa para encontrarse con un todo infinito que le enseñó que no tendría nada, puesto que lo quería todo.

Vivir para morir. Ya lo había escuchado antes. Falta de cortesía imaginativa que no le dejaba ver de dónde salía tanto polen.

No parará. La ciudad es grande. Como un infinito de calles, ventanas y pasillos que no miran ni conducen a ninguna parte. No hay condenas ni salvas. Frío silencio envuelve una prohibida satisfacción.

Silencio blanco de polen.

Sueños.

Pesadillas.

No habrá más que ciudad.

Infinito de luces y sombras artificiales. Risas estereofónicas huecas de corredores vacíos. Y no habrá nadie allí. No se crean para eso las ciudades.

Ciudad infectada de primavera sin futuro. Ruin perspectiva de fracaso colectivo.

Espejos rotos sin reflejo cargados de infinito. No sabrá dónde ir. Ni tan siquiera porqué. No habrá más camino que el que cree.

Infinito enlazado en infinito. Dadle un multiplicador cero.

Descubre con terror que no hay nada. Que todo está. Continua y perpetuamente todo está. Todo es. Ve la cadencia del  sinsentido del infinito lleno de números, donde su mente inexperta no puede llegar. Donde no quiere estar. Publicidad engañosa de infinitos cercanos. No habrá ciudad para tanta duda de infinito.

No quiere más polen. Harta está de tanto correr. La primavera no se irá. El futuro es ahora. No nos queda ni la espera.

No puedo salir de aquí. Odio esta fantasía de infinito que no me deja avanzar. No quiero futuro. Quiero que me devuelvan mi presente. Harta vivo de tanto polen que ciega mis entrañas. Me sucumbe la vida de pensar en infinitos que no pedí.

No recuerdo como fui. Ni siquiera porqué lo fui.

Construcciones exponenciales de barbaries de polen. Primavera que me ahoga. No me dejan  salir de mí.

Supervivencia basada en infinito constante. Publicidad de mí misma. Utopía no construida. Me desgarro las entrañas pensando que no deberá ser así. Tan sólo me hago heridas.

Crezco sin compás como crecen los vertederos de falsas primaveras. Utopías, dicen, de verdades erradas.

Ciudad exiliada de sí misma. Fuiste y serás. Infinito de nada no vacío de polen que llenará tus cloacas de perdición y putrefacta primavera.

Sueño por no querer vivir más. Sueño que llena mi vacío existencial. Sin sentido de futuro. Me obligan a vivirlo ahora.

Almas entrelazadas de pánico de vivir.

sábado, 27 de octubre de 2012

perdiendo el norte

¡Tierra a la vista! -cantan las sirenas-.
¡Capitán!, vemos tierra, ¡nos ha llegado a nuestros oídos!

Y así, sin cuestiones, conquistamos nuestro mundo.

Oídos abiertos a dulces audiciones. Embriagados de parques temáticos. Sus gritos de sirena nos taponan el entendimiento. ¡Son molinos, Sancho!

Los colores de la falsa alegría ocultan la ruina de la sociedad. Barcos en una botella de güisqui. Colores temporales cubren el espacio de viaje. Utopía apagada.

Espacio público. Espacio privado.

Común. Ajeno.

¡Capitán!, ¿gritamos tierra a la vista?, las sirenas la anuncian.

Sociedad decadente, sociedad ruinosa. Sociedad cubierta por lonas de colores y encerrada en una botella. Bebed para olvidar. ¡Perded el norte!

martes, 23 de octubre de 2012

haiku

Camino abajo,
coronas de laurel.
Lejos de Dios.






Por Pier Franco Farina

haiku

Ojos mirando,
futuros y pasados.
Rara aritmética.






Por Pier Franco Farina

miércoles, 3 de octubre de 2012

repite


Su historia le marca más. Pide más. Él es más y no lo sabe. O sí.

¿Qué es más importante?

No se responde.

Tiene tantas ciudades. Tantos mundos que le da igual crear más. Ya no puede salir. Llega un momento en que no quiere salir. Come más. Devora más. Crea redes de araña con aquello que come.

Un espacio híper-cúbico, repetitivo. El hombre corre. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene la sensación de que encerrado tiene sed, que quiere fumar. Consciente en una híper-realidad repetida se vuelve repetidamente consciente de que tiene sed y de que quiere fumar. Fuma. Piensa que si es capaz de repetir su realidad continuamente podrá fumar y siempre tendrá la misma sed, no más. Fuma. Repetidamente encerrado fuma avanzando en su realidad, rompiendo su eje, avanza en una realidad que repite sabiendo que fumar no le va a dar más sed de la que tiene. Fuma.

Su consciencia repetida alcanza un nuevo pensamiento. Fuma en tantas realidades repetidas al tiempo que nota cómo ha roto su eje primordial y ha creado una nueva realidad a  partir del eje de realidad inicial. Usando la continua repetición ha creado un nuevo eje. Ya no tiene marcha atrás. Fuma tantas veces en realidades distintas repetidas que ahora la ha hecho vía única y tiene más sed. Se da cuenta de nuevo de que es un hombre que corre, encerrado y tiene cada vez más sed, no pudiendo dejar ya de fumar.

sábado, 8 de septiembre de 2012

miércoles, 29 de agosto de 2012

la aldea


De Madrid al suroeste parte la carretera que conduce a Alcorcón. Innumerables puentes y pistas de tierra alrededor de la carretera llena de camiones. Ya hice ese camino antes. Árboles. Grandes plátanos dan sombra en la entrada de la aldea, a medio camino.

El palacio guarecido por viejos edificios y otros nuevos. La calle de los santos incestuosos, José y María. Hay quien dice que santo se nace, estos debieron hacerse, sino no entiendo el porqué la voz me dice lo que son y recalca su situación. Santos.

El palacio lleno de ornato. Hay una calle con la biblioteca a la que llegaba en bici desde el pueblo vecino. Abre sus puertas. Patio decorado. No entro. No puedo desviarme de la ruta que lleva a la Gran Vía. Graffiti por todos lados, en las alturas. Colores de la calle que me recuerdan a Nueva York. Ruido de coches. Esa calle lleva al barrio alto de la montaña. Pobreza. Pero eso no lo veré hoy, sin embargo sé por dónde pasa el tren que va a la costa y dónde el teleférico que nunca tomé.

La calle se conecta con la ciudad. Eterna sucesión de calles y plazas. Edificios llenos de espacio aéreo ocupado.

Voy en bici. El camino lo he repetido, ida y vuelta muchas veces. Hoy hay luz. No sol.

Las nubes de otras veces han desaparecido.

Mar inundado de mediodía camino a Mijas. Acantilados. Sol y calor. Pinos.

Mezcladas vivencias. Siempre me gustó esa aldea. Punto de inflexión. Punto de paz. Me gusta ese lugar. Desde la avenida de Leganés, obras detrás. Descampado sombrío que me acerca a través del río y las chabolas a la carretera de Madrid. En medio, la aldea, sombría de árboles mayores, sólo refleja la paz ansiada.

¿Porqué se repite este lugar? ¿Qué magia tiene.?

La ciudad infinita no siempre será Madrid. Mezclas. Sumas.

Tras la curva rodeada de árboles se ve el mar a mediodía. Sol y calor. Espacio de alegría vital de otros tiempos más amables. Qué grato encuentro el de la tierra y el mar.

Intento comprender el porqué de los santos. Nunca existió esa calle, ni esos edificios. Siempre entré por otro lado. Una pista de tierra llegaba a la aldea desde la autopista llena de puentes. Espacio de tranquilidad. Biblioteca de conversaciones relajadas que te incitaban a quedarte.

El palacio siempre estuvo allí, siempre abandonado, siempre majestuoso.

Ruido de fondo. El despertador vuelve a sonar.

martes, 28 de agosto de 2012

a ti


¡Locura!

Zarzas hirientes de palabras no pronunciadas. Diálogos no encontrados que separan las almas. Peticiones de perdón ahogadas en auto-vanidades confusas. Escudos de sentimientos heridos y no te quiero hablar porque tú no me hablas.

Laberintos de excusas que llevan sólo al abismo de la incertidumbre. No digo porque no dices. No digas que no digo porque no digo lo que tú no dices. Siete verdades y siete mentiras. Valor cero absoluto y callados estamos más guapos…

Qué terrible silencio de amores escondidos en nuestras mentes.

Llámame por mi nombre. Yo no soy capaz de llamarte por el tuyo.

Automatismos de destrucción insertos en espirales, forman bucles y ondas expansivas. Silencios frustrados de amistad.

Una palabra te exijo y no quiero pedírtela ni por favor. Vueltas sobre mí y sobre ti. Error gramatical. Error geométrico. Error mutuo. Y, la excusa, error individual, aunque compartido.