¡Tierra a la vista! -cantan las sirenas-.
¡Capitán!, vemos tierra, ¡nos ha llegado a nuestros oídos!
Y así, sin cuestiones, conquistamos nuestro mundo.
Oídos abiertos a dulces audiciones. Embriagados de parques temáticos. Sus gritos de sirena nos taponan el entendimiento. ¡Son molinos, Sancho!
Los colores de la falsa alegría ocultan la ruina de la sociedad. Barcos en una botella de güisqui. Colores temporales cubren el espacio de viaje. Utopía apagada.
Espacio público. Espacio privado.
Común. Ajeno.
¡Capitán!, ¿gritamos tierra a la vista?, las sirenas la anuncian.
Sociedad decadente, sociedad ruinosa. Sociedad cubierta por lonas de colores y encerrada en una botella. Bebed para olvidar. ¡Perded el norte!
sábado, 27 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
repite
Su historia le marca más. Pide más. Él es
más y no lo sabe. O sí.
¿Qué es más importante?
No se responde.
Tiene tantas ciudades. Tantos mundos que
le da igual crear más. Ya no puede salir. Llega un momento en que no quiere
salir. Come más. Devora más. Crea redes de araña con aquello que come.
Un espacio híper-cúbico, repetitivo. El
hombre corre. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y pasa a
su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un cigarro y
pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene sed. Encerrado quiere fumar. Un
cigarro y pasa a su realidad anterior. Encerrado tiene la sensación de que
encerrado tiene sed, que quiere fumar. Consciente en una híper-realidad
repetida se vuelve repetidamente consciente de que tiene sed y de que quiere
fumar. Fuma. Piensa que si es capaz de repetir su realidad continuamente podrá
fumar y siempre tendrá la misma sed, no más. Fuma. Repetidamente encerrado fuma
avanzando en su realidad, rompiendo su eje, avanza en una realidad que repite
sabiendo que fumar no le va a dar más sed de la que tiene. Fuma.
Su consciencia repetida alcanza un nuevo
pensamiento. Fuma en tantas realidades repetidas al tiempo que nota cómo ha
roto su eje primordial y ha creado una nueva realidad a partir del eje de realidad inicial. Usando la
continua repetición ha creado un nuevo eje. Ya no tiene marcha atrás. Fuma
tantas veces en realidades distintas repetidas que ahora la ha hecho vía única
y tiene más sed. Se da cuenta de nuevo de que es un hombre que corre, encerrado
y tiene cada vez más sed, no pudiendo dejar ya de fumar.
sábado, 8 de septiembre de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
la aldea
De Madrid
al suroeste parte la carretera que conduce a Alcorcón. Innumerables puentes y
pistas de tierra alrededor de la carretera llena de camiones. Ya hice ese
camino antes. Árboles. Grandes plátanos dan sombra en la entrada de la aldea, a
medio camino.
El palacio
guarecido por viejos edificios y otros nuevos. La calle de los santos
incestuosos, José y María. Hay quien dice que santo se nace, estos debieron
hacerse, sino no entiendo el porqué la voz me dice lo que son y recalca su
situación. Santos.
El palacio
lleno de ornato. Hay una calle con la biblioteca a la que llegaba en bici desde
el pueblo vecino. Abre sus puertas. Patio decorado. No entro. No puedo desviarme
de la ruta que lleva a la Gran Vía. Graffiti por todos lados, en las alturas. Colores
de la calle que me recuerdan a Nueva York. Ruido de coches. Esa calle lleva al barrio alto de la montaña. Pobreza. Pero eso no lo veré hoy, sin embargo sé por dónde pasa el tren que va a la costa y dónde el teleférico que nunca tomé.
La calle
se conecta con la ciudad. Eterna sucesión de calles y plazas. Edificios llenos
de espacio aéreo ocupado.
Voy en
bici. El camino lo he repetido, ida y vuelta muchas veces. Hoy hay luz. No sol.
Las nubes
de otras veces han desaparecido.
Mar inundado
de mediodía camino a Mijas. Acantilados. Sol y calor. Pinos.
Mezcladas
vivencias. Siempre me gustó esa aldea. Punto de inflexión. Punto de paz. Me gusta
ese lugar. Desde la avenida de Leganés, obras detrás. Descampado sombrío que me
acerca a través del río y las chabolas a la carretera de Madrid. En medio, la
aldea, sombría de árboles mayores, sólo refleja la paz ansiada.
¿Porqué se
repite este lugar? ¿Qué magia tiene.?
La ciudad
infinita no siempre será Madrid. Mezclas. Sumas.
Tras la
curva rodeada de árboles se ve el mar a mediodía. Sol y calor. Espacio de
alegría vital de otros tiempos más amables. Qué grato encuentro el de la tierra
y el mar.
Intento
comprender el porqué de los santos. Nunca existió esa calle, ni esos edificios.
Siempre entré por otro lado. Una pista de tierra llegaba a la aldea desde la
autopista llena de puentes. Espacio de tranquilidad. Biblioteca de
conversaciones relajadas que te incitaban a quedarte.
El palacio
siempre estuvo allí, siempre abandonado, siempre majestuoso.
Ruido de
fondo. El despertador vuelve a sonar.
martes, 28 de agosto de 2012
a ti
¡Locura!
Zarzas hirientes
de palabras no pronunciadas. Diálogos no encontrados que separan las almas. Peticiones
de perdón ahogadas en auto-vanidades confusas. Escudos de sentimientos heridos
y no te quiero hablar porque tú no me hablas.
Laberintos
de excusas que llevan sólo al abismo de la incertidumbre. No digo porque no
dices. No digas que no digo porque no digo lo que tú no dices. Siete verdades y
siete mentiras. Valor cero absoluto y callados estamos más guapos…
Qué terrible
silencio de amores escondidos en nuestras mentes.
Llámame
por mi nombre. Yo no soy capaz de llamarte por el tuyo.
Automatismos
de destrucción insertos en espirales, forman bucles y ondas expansivas. Silencios
frustrados de amistad.
Una palabra
te exijo y no quiero pedírtela ni por favor. Vueltas sobre mí y sobre ti. Error
gramatical. Error geométrico. Error mutuo. Y, la excusa, error individual, aunque compartido.
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