Dedicada a Clara y Roberto, quienes por amarse inspiraron este texto leído el día de su Boda el 13 de marzo de 2010.
Con mucho cariño hacia los dos. El hermano de la Novia.
Hablo en este momento a través de los ojos de los amantes, de aquellos que se demostraron que, con todo, el cielo siempre es azul.
Hablo del sentimiento y digo:
No puede pasar el tiempo sin decirte que te quiero, sin decirte que estoy feliz, sin decirte que me alegro, sin decirte que el tiempo no pasa en nosotros sino para nosotros, que sé que estás conmigo y quiero que sepas que estoy contigo.
No puede pasar el tiempo porque no dejo que pase sin ti. Porque el tiempo en que estoy contigo es tiempo vivido, no pasado.
Suena a música el Amor que veo, suena a entusiasmo lo que siento, porque sé que te quiero, porque sé que quiero estar contigo, porque sé que no pasa para mí, ni para ti.
La belleza se concreta en mi amor por ti, la belleza se hace forma en ti, la belleza eres tú mirándome, reflejándome en tus ojos. Siento que te quiero.
Brillan los soles del universo infinito en tu son, brillan por ti, porque estás aquí, porque nos descubrimos con el tiempo, porque hacemos el tiempo entre los dos.
Y no es vago el sentimiento de alegría de este día en que te veo y veo que lo que veo es a ti. A ti que me miras y yo que te miro, y somos miradas que se funden y brillan encima de todo.
Te unes. Me uno.
Pasa un día pero nos espera el tiempo. Se queda con nosotros.
Te unes. Me uno.
Te digo que estoy aquí, que eres el universo de mis soles, el ciclo de mi inicio, la exponencial de mi vida; aquello que construimos, aquello que pensamos y vivimos. Somos tú y yo. Lo que queremos, lo que estamos haciendo, lo que nos une y nos diferencia, nuestro amor hecho unidad, nuestra belleza que es nuestra unión.
Y estoy contigo. Y estás conmigo. Y te quiero. Y me quieres.
No empieza hoy, continúa hoy. Se festeja hoy y lo anunciamos hoy. Que se sepa que somos.
No puede pasar el tiempo sin decirte que te quiero. No puede pasar porque eres mi tiempo. Porque soy tu tiempo. Nos quedamos para decirnos que nos queremos, materializando nuestra felicidad que, día a día, se canta a coro en una canción de amor.
Gira nuestro mundo, y yo alrededor de ti, y tú alrededor de mí. Átomos en eterno retorno que nos devuelve continuamente entre nuestros brazos, mirándonos y queriéndonos, besándonos y queriéndonos, con la empatía de los amantes de años; conocidos y, sin embargo, sorprendidos.
Nos queremos y es lo que importa, lo que nos importamos.
Constatado el amor, nada más hay que se pueda decir, puesto que decir TE QUIERO no es nada más que mirarse con los labios sonrientes al despertar.
lunes, 15 de marzo de 2010
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